viernes, 6 de mayo de 2011

God of War 3



 Desarrollo: Sony Computer Santa Monica
Producción: Sony
Distribución: Sony
Precio: 69.95 €
Jugadores: 1
Formato: Blu-ray

 Esta tercera parte, que según parece cierra la trilogía del personaje culminando su venganza, recoge el testigo de los dos anteriores y vuelve a ofrecernos la mejor experiencia de acción salvaje, o hack and slash, que se puede disfrutar hoy en día en consola alguna.

La una (el espectáculo) se debe a la otra (el control) y a la inversa, y nunca –repetimos– nunca van separadas. La mecánica de combate que nos permite masacrar a dioses no puede separarse del espectáculo que es ver a un dios siendo masacrado. Forman parte de un todo, cuyos ejemplos son una constante durante las 12 horas que dura aproximadamente el juego. Repasemos unos cuantos: abrirse paso entre las filas de un ejército de las tinieblas mientras combatimos sobre un titán que a su vez está escalando el Monte Olímpo, danzar en círculos mientras desmembramos a hordas de enemigos, practicar la amputación craneal –por decir alguna de tantas– a un monstruo del averno al que no le hemos caído bien, surcar el cielo a toda velocidad con las alas de Ícaro, ir a tomar café caliente con Afrodita y las concubinas de Poseidón... Lo dicho espectáculo y poder.

Como confrontación final, God of War III es épico como las circunstancias requieren. Dioses, Titanes y otras criaturas mitológicas conspiran para suministrar al juego un repertorio inmejorable, conformando un auténtico homenaje a la mitología griega. Ya sea como jefes finales, como mini jefes, simples enemigos, personajes secundarios e incluso escenarios mismos, subiendo la escala hasta rivalizar con Shadow of the Colossus. Todo ello con la inestimable colaboración de la brutalidad que Kratos ha mostrado en esta vendetta teñida de rojo contra Zeus; eventraciones, decapitaciones, mutilaciones y otras aberraciones teñirán la finalización de cada combo y los golpes de gracia de los jefes, de una crueldad tan esperada, como impresionante y familiar al mismo tiempo. La determinación inquebrantable del Espartano proporciona un festín gore sin pudor alguno pocas veces contemplado.



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